Ruinas sobre ruinas…Tehuipango: un rincón de Veracruz a punto de desaparecer…o reescribir su historia

 

* El sitio arqueológico recién encontrado desalojaría a 46 propietarios

* El rescate de una calzada, un edificio y un muro con estuco de mil 700 años de antigüedad tardará 5 años: INAH

* Esta piedra es de Dios, ni la vendemos ni nos la quitan: pobladores

* Seguimos en primer lugar nacional de pobreza: alcalde

*  Queremos un Tajín para los indígenas, no un negocio de empresas privadas: Tojchaj Taljsojtli AC

Por Norma Trujillo Báez

Tehuipango, el municipio más pobre del estado de Veracruz y el segundo del país, enfrenta una paradoja por el hallazgo de uno de los sitios arqueológicos más importantes de los últimos años. Por un lado puede representar la posibilidad de convertirse en un proyecto de desarrollo social y cultural para la población, desde el punto de vista de los gobiernos federal y estatal, pero al mismo tiempo los pobladores conciben las pirámides y calzadas como una obra de Santiago Apóstol y que difícilmente aceptarán abandonar sus propiedades para ser reubicadas sus viviendas.

            En un rincón del territorio veracruzano, enclavado en la sierra de las altas montañas de Zongolica, colindante con el estado de Puebla, se ha descubierto la zona monumental de Tepantipak, un señorío prehispánico de al menos mil 700 años de antigüedad en la cabecera municipal bajo las viviendas de 28 familias indígenas y que se calcula que tiene una extensión de 20 kilómetros cuadrados.   

            Encontrado hace dos años por don Andrés Tlehuintle Quiahua, un indígena de 60 años que nos recuerda su hazaña en un difícil castellano: “Iba a cambiar mi letrina y que se me aparece el murito y empezamos a sacar piedra, yo lo descubrí y no un antropólogo. Yo no quiero destruir yo quiero construir para que venga gente de fuera para que nos ayuden.

Todavía me faltó un pedacito de hoyo, aquí nadie sabía si había un pirámide abajo, porque estaba enterrado. Aquellos tiempos trabajábamos con mi padre y nunca se dio cuenta qué había, hasta que yo empecé a descubrir”.

            Entrevistado en su humilde vivienda, continuó: “Yo soy curioso y anteriormente lo sabía yo, porque en aquellos tiempos antes de Cristo pasó 40 días y 40 noches un diluvio, entonces estas pirámides no son de este siglo sino que en aquellos tiempos, el Señor acabó con sus hijos, entonces en ese momento se tapó todo de agua, los cerros quedaron en profundidad, en ese momento se taparon las casas de estos y éstas son, yo lo sabía porque así decía la “escritura” [libro] de mi papá, ahí decía cómo fue el diluvio y cómo se vestían aquellos señores”.

Tardará 5 años la investigación y el rescate: INAH

El arqueólogo Iván Romero, investigador del INAH, informa que el hallazgo fue de una calzada, un edificio y un muro con estuco, que bien puede ser un cuarto o un pasillo en el que se encuentra un entierro, allí estaban los restos óseos de un adulto y de un infante, acompañado de restos de una vasija (tepalcates) que en su momento contenían frutos.

“En este momento el descubrimiento se analiza con carbono 14 para precisar la fecha exacta de los restos y elaborar un diagnóstico para recuperar las piezas que están en resguardo de los pobladores como un pequeño caracol, metates y piedras, pero se calcula que la construcción y los restos tienen al menos mil 700 años de antigüedad”.

            Entrevistado en la Delegación Estatal de la dependencia federal, el encargado de la investigación precisó que en el área donde se encontraron los restos óseos se le ha denominado “El Palacio”, así mismo dijo que en la entrada se ha encontrado estuco, el cual puede ser indicativo de que exista al interior pintura mural o sólo sea un cuarto funerario. Para restaurar el sitio, que es la investigación más importante de Veracruz, se requerirán de cuando menos 5 años de trabajo.

Por su parte la directora del Instituto Veracruzano de la Cultura, Esther Hernández Palacios, entrevistada en la guardia a la memoria por el bicentenario del natalicio de Benito Juárez, sin mencionar cantidad dijo que hay la intención del gobierno del estado para invertir en el rescate del sitio arqueológico y coincidió en la necesidad de utilizar este sitio arqueológico como un proyecto de desarrollo social para los habitantes del municipio más pobre, no solo con las visitas a las piedras, sino a través de talleres o cursos de capacitación sobre alguna rama de la artesanía a los pobladores de esta sierra.

Un solo sitio, varias visiones

Sin embargo el asunto que parece tan sencillo en el que sólo se trata de quitar arbustos para despejar la zona, se complica: por un lado, según la Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación, en el artículo 16 mandata al INAH que al delimitarse el área que comprenden los monumentos arqueológicos, quedarán sujetos a la jurisdicción federal, y por otro lado, los indígenas nahuas al poseer títulos de propiedad manifiestan que no permitirán la expropiación.

            En el sitio Tepantipak hay 28 pobladores que poseen título de propiedad, pero en Tehuipango también existe otro sitio arqueológico, el de Amoltepek, en el que son dueños y se asientan humildes viviendas de madera incolora y láminas de zinc o de cartón de 18 familias, haciendo un total de 46 propiedades, en la zona monumental, pero podría tratarse de todo el pueblo.

            Mientras el artículo 26 de la citada ley inscribe que “los bienes y monumentos que formen parte del patrimonio cultural de la Nación, incluyendo las zonas correspondientes, estarán sujetos a las condiciones y limitaciones de uso, aprovechamiento….Cuando exista interés público para la debida preservación y desarrollo de las zonas arqueológicas, podrán ser objeto de expropiación los inmuebles de propiedad particular requeridos para ello”, sin embargo el INAH trabaja en una etapa de concientización para que los indígenas evalúen la importancia que representa el hallazgo y después ver las alternativas para darle orden a las viviendas que se asientan en los 20 kilómetros que abarcan las zona monumental.

            El investigador del INAH, Iván Romero precisa “se impulsará el desarrollo sin entrar en conflicto con los pobladores, que sea la propia comunidad la que decida las alternativas para ubicarles en otros lugares, dándoles otros terrenos, otros lotes, no vamos a despojar solo pedimos que obedezcan los principios de la legislación”, pero la ley les da la facultad para desalojar y expropiar a los dueños.

            Por su parte, Nieves Esther Cerezo Calihua, miembro de la asociación civil Tojchaj Tlajsojtli que se pronuncia por el rescate de los monumentos arqueológicos y el desarrollo de un proyecto que permita el ecoturismo de Teuipango, como alternativa de la pobreza extrema, manifestó “ante todo pedimos el respeto, los que viven aquí cuentan con título de propiedad, vamos a traer un notario público donde se asiente que no pueden venir a expropiar porque queremos que el pueblo sea el beneficiado”.

            “Lo que buscamos es un Tajín, pero no queremos que vengan empresas privadas, migajas no queremos y sobre las casas y los dueños, tenemos el proyecto de una arquitectura de paisaje, para que cuando se piense en reubicar ya exista algo que ofrecer, no podemos caer en el despojo”.

            Es complicado insiste, “algunos aceptan otros no, por eso buscaríamos la manera de ver a dónde se van, pero ya no hay terreno, por eso necesitamos que profesionistas nos asesoren para que esto no se convierta en problema”.

            Pero lo cierto es que en el lugar, gran parte de la población no está conciente ni tiene la información suficiente de la dimensión que puede tener un proyecto de esta envergadura, como es uno de los propietarios donde se asienta la base de la pirámide, cuya casa de piso de tierra, se encuentra a mitad de pirámide, Daniel Zoquitecatl Hernández, con quien sostuvimos una comunicación difícil porque él no entiende muy bien el español y yo el náhuatl, pero finalmente con un traductor espontáneo sostiene “esto me va a traer el bien no el mal, este terreno tenemos mucho tiempo de tenerlo era de mi abuelito Pedro Zoquitecatl, aquí vivo y se lo voy a dejar (en herencia) a mi hijo, estoy contento, no nos vamos a ir de aquí hasta que me muera, es algo que Dios hizo y que lo debemos cuidar, nadie tiene que meterse”.

            Para Andrés Tehintle Quiahua, otro dueño del lugar agrega “son piedras del Creador, pero si estas pirámides nos van a ayudar, solo pido que estoy de acuerdo en salir de aquí pero que me digan aquí está otra casita y terrenito para vivir, si no es así no (me salgo)”.

Amoltepec y Santiago apóstol

Definiendo a los sitios arqueológicos como el tesoro del pueblo y creación de Santiago apóstol, los pobladores suben a Amoltepec, cada 25 de julio para celebrar misa al patrono de Tehuipango, que es el otro de los sitios con restos monumentales del que ya tenía conocimiento el INAH, pero que la población lo ocupa como una extensión de la iglesia, un vivo ejemplo del choque de las dos culturas.

            Lidio Limón, sacerdote de la parroquia de Tehuipango, precisa que Amoltepec es más grande y hay una relación con el catolicismo, “la fiesta patronal se hace allí, pero los habitantes del lugar no tienen la identidad con los monumentos arqueológicos y sólo queda una terraza de una residencia de gente poderosa que vivió antes de que Colón pisara tierras americanas, pero los alcaldes no han apreciado las ruinas, se queja”.

            Se le da poca importancia a las zonas arqueológicas –comenta Limón- y como parroquia hemos mandado oficios al gobierno federal y del estado para el rescate, porque la idea es que éste sea el punto de partida para salir de la pobreza, “planeamos un museo de piezas que se han ido encontrando e iniciar también un rescate de las tradiciones porque como pueblo no se han conservado, a pesar de lo alejado de las ciudades, hay más tradiciones en otros municipios que aquí, como en mi pueblo natal Rafael Delgado”.

El sacerdote bilingüe, confiesa que desde que comenzó a oficiar misa en náhuatl, acuden hasta 3 mil personas, y recuerda cómo la pobreza del lugar se extendía al templo, en donde no había sillas para los asistentes “la iglesia de Tehuipango no tenía nada cuando llegué, a pesar de que es una de las parroquias más antiguas de la sierra, existen archivos desde 1747, pero la situación económica obliga a los hombres a trabajar fuera de su pueblo en el corte de caña y café, las mujeres se quedan solas, estamos bautizando ahorita niños sin papá, la migración provoca la disgregación familiar”.

Y recuerda que fue apenas en el 2004 que se hizo la carretera “en 1974 se inició la comunicación de Tehuipango con vehículo, cuando CFE tendió las torres de alta tensión que atraviesan la sierra, en 1984 a petición del obispo Sergio Obeso, el gobernador Agustín Acosta Lagunes construyó el camino vecinal Tequila-Tehuipango que también era de terracería, en muy mal estado pero al menos ya había acceso vehicular por Orizaba y Tehuacan.” 

Seguimos siendo el primer lugar nacional en pobreza

Rafael Olmos, director jurídico de la Delegación Estatal de la Comisión Nacional para los Pueblos Indígenas, comentó que las 11 etnias de Veracruz se están atendiendo, unas en infraestructura básica, proyectos productivos y otras en asistencia y asesoría en todos los órdenes de la vida.

             En relación a Tehuipango dijo que ya se hizo la carretera, “ahorita se va a hacer un albergue escolar indígena digno para atender a los niños de la región que van a estudiar ahí, con todas las condiciones, se están promoviendo sistemas hidráulicos y alcantarillado. Se construyó la carretera que va a traer desarrollo, trabajo y recursos para su vida, para sacar a los habitantes del subdesarrollo y se iniciará la reforestación en la zona porque talaban los bosques por necesidad.

              Sin embargo el alcalde perredista Leoncio Macuixtle Macuixtle, dijo que a pesar de las declaraciones alegres del Gobierno del Estado y del Gobierno federal de que Tehuipango ha dejado de ser el municipio más pobre del país, esta escalada en el índice de marginación nacional sólo se debió a la construcción de una carretera y a la instalación de 500 teléfonos domiciliarios.

Agrega que no hay otros beneficios para el pueblo, tenemos 40 mil habitantes, muchos de los cuales carecen de agua potable, de electricidad y drenaje, el servicio médico si bien nos va están presentes dos o tres veces por semana, la gran mayoría de viviendas son de madera y teja, aunque en la presidencia municipal ya se tiene internet.

Macuixtle Macuixtle consideró que faltan indicadores muy claros para decir que es el segundo municipio más pobre, “no lo considero así, para mí Tehuipango sigue siendo el primer lugar en pobreza porque necesitamos especificar muy bien en qué consiste: “Si la gente no tiene empleo, ni un salario cotidiano, sigue siendo pobre, lo que ha dejado de ser un pueblo marginado, porque ya hay comunicación y carretera, ya el 95 % de todas las comunidades cuentan con terracería y ya se instalaron 500 teléfonos domiciliarios, en la cabecera municipal, más 11 comunidades, ahí dejamos de ser marginados, pero la pobreza sigue estando.”

De fácil palabra y trato atento añade, tan sólo los jóvenes que egresan del Bachillerato ya no tienen la posibilidad de continuar con la licenciatura, abundó, pero es difícil generar infraestructura, una opción es a través del Consorcio Clavijero, otros indicadores sobre la educación, añadió son el grave ausentismo de los alfabetizadores del IVEA.

En cuanto al trabajo, un jornalero gana en el campo barbechando, limpiando la milpa 40 pesos diarios, por eso la gente prefiere ir a México a emplearse a albañilería, en donde ganan 100 pesos diarios, por eso estamos trabajando con cría de pollos, borregos, cultivos de traspatio. Otros indicadores es que la migración es de un 5 % de la población que se va a EU y otro gran porcentaje se van a México y qué decir “de los programas asistenciales que provocan la desnutrición, pues mandan sopas Maruchan y no cosas nutrientes”.

En los módulos de salud, el alcalde sostiene que hay inasistencia de médicos y medicamentos, porque a veces cuando están los atienden pero no hay las medicinas. En relación a los servicios es complicado abastecer de agua, estamos en lo más alto, los mantos acuíferos están en la parte baja, estamos sufriendo de agua, 15 mil habitantes carecen del líquido.

Sin embargo, hay una esperanza: Tepantipak “mi postura ante el sitio arqueológico es restaurarlo, rescatarlo y mantenerlo, pero al mismo tiempo la población la tiene que administrar y sostiene, el INAH no viene a desalojar gente, viene a hacer un trabajo para que la población sea beneficiada directamente, para ello hemos apartado 100 mil pesos para que se lleve la restauración, pero estamos confiados que el gobierno del estado nos va a apoyar”.

El perredista sostuvo que como ayuntamiento tendremos que buscar a dónde reubicar “que a nadie le quiten su terreno, si vamos a intervenir en la reconstrucción de sus viviendas, si los vamos a dejar a un lado, pero el Ayuntamiento no hace el compromiso de desalojar a la gente, al menos que llegue una indicación del señor gobernador de reubicar a la gente, esto dependería de él”.

En Tehuipango no queremos convertir un Tajín donde lo administre otra gente, no queremos privatizar esta zona, queremos que los beneficiarios sean la gente de aquí”.

Tiempo de reescribir la historia

Tehuipango del que muy poco los académicos, gobernantes y políticos se han ocupado, desde la traducción de su nombre enfrenta esa doble interpretación: para algunos investigadores la voz nahualt significa “en el paso transparente” y para sus habitantes “lugar sobre las piedras”. No encontré alguna referencia histórica sobre el periodo precolombino, pero los escasos datos documentales apuntan que en la Colonia Tehuipango formó parte de Zongolica y es hasta 1782 en que la cabecera del distrito eclesiástico pasa de Elochitlán a Tehuipango, en donde se ordena pasar allí los libros de bautizos, matrimonios y entierros del pueblo de San Sebastián Alcomunga.

 Varias décadas se pierden en la historia hasta que un dato aislado nos dice que en 1831 la congregación de Tehuipango se constituye en municipalidad, instalándose en su territorio una escuela de primeras letras y una parroquia.

Así Tehuipango, el municipio de las simulaciones, ese rincón de Veracruz, la tierra de nadie que colinda con otros municipios de Puebla, hoy enfrenta un reto interinstitucional y participativo. Las instituciones que vienen a “salvar a los pobres” en nombre de la identidad, traen la concepción implícitamente de dejar el caserío como parte del respeto a los usos y costumbres y, por otra parte, el imaginario y el simbolismo que la cosmovisión de los indígenas actuales le dan a las piedras sobre las que se asentaron tendrán que conjugarse y respetarse,  porque son las ruinas las que los unen con sus antepasados y las que permitirán reescribir su historia para salir de las ruinas

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