Una visión anticipada de la muerte del Sol

¿Cómo se verá nuestra estrella madre cuando comience su agonía final? Con este artículo podremos hacernos una idea al respecto.

 

Los caparazones gemelos de gas lanzados hacia el espacio desde M2-9 muestran patrones notablemente intrincados.

Crédito: Gemini Observatory/Travis Rector, University of Alaska Anchorage 

Una estrella capturada en el acto de derramar delicados caparazones concéntricos de gas a medida que se produce su metamorfosis hacia una enana blanca, proporciona un atisbo del destino que espera a nuestro propio Sol, dentro en varios miles de millones de años.

La asombrosa imagen de esta estrella, llamada M2-9, fue capturada por el Telescopio Norte del Observatorio Géminis localizado a 4 200 metros de altitud en la cima del Mauna Kea, en Hawai. Los astrónomos utilizaron el recientemente mejorado sistema ALTAIR de óptica adaptativa para reducir la distorsión lumínica causada por la atmósfera de la Tierra.

 

El destino de la estrella es muy similar al final que se supone espera a la mayor parte de las estrellas medianas y pequeñas a medida que agotan su combustible al envejecer. Los lóbulos gemelos de gas que son lanzados hacia el espacio desde M2-9 contienen unos patrones notablemente intrincados, un espectáculo cósmico conocido (por razones históricas) como una nebulosa planetaria, ya que originalmente los astrónomos los confundieron con planetas distantes.

 

Una supernova espectacular

 

Según la teoría estelar, una estrella se convertirá en una enana blanca cuando el hidrógeno que alimenta su núcleo haya sido finalmente consumido en su totalidad. Antes de esta transformación, sin embargo, comenzará a hacer entrar en fusión el hidrógeno de sus capas exteriores, convirtiéndose temporalmente en un cuerpo más grande y más frío: una gigante roja.

 

Cuando no quede más combustible, la estrella derramará sus capas exteriores, como lo está haciendo M2-9, antes de colapsar para llegar a una forma más pequeña y más densa, completando su transformación en una enana blanca.

 

La mayor parte de las enanas blancas se enfrían gradualmente. Sin embargo, si la masa de un objeto así supera las 1,4 masas solares (el llamado límite de Chandrasekhar) la fuerza de su propia gravedad lo hará colapsar aún más y detonará en una explosión supernova espectacular.

 

Nuestro Sol consumirá su combustible de hidrógeno dentro de cuatro o cinco mil millones de años, y entonces comenzará su propia transformación final.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: